Cuando todo sube, baja, y llega
es amor, decimos
¡es amor!
Y esperamos que siempre
-mientras sea posible-
todo continúe
y sube y baje y llegue
uff
of course
porque entonces lo grande
grandilocuente
el amor de verdad
folletín crispado de novelitas
que crecen todavía en mi cabeza
crecen
crece
¡amor!
of course
amor en mi cabeza
suena tan bien
suena casi realizable
suena como si siempre hubiera estado ahí
¡so big!
¡Big-big love!
¡como si pensara en inglés!
Sex and the city
(the movie)
la historia comienza
invertida
nos desorienta sobre el amor
creemos que va
qué
la amistad
se cuestiona
se pone en juego
y yo pienso
(obligada)
(siempre me tentaron los lugares comunes)
yo pienso que ustedes
-mis amigas, ustedes-
estuvieron ahí todas esas veces
en que los ojos se llenan de lágrimas
y el pesimismo común, que también nos tienta
me lleva a pensar
quizás yo no sea una gran escritora
so big
big not
so
yo nunca supe pensar bien en inglés
aunque las voces de siempre me acompañaran
todavía pienso
el vestido blanco y los zapatos de diseñador
¡enloquecen!
pero una no se casa por eso
una -que es vos y yo, y ustedes-
se casa para preservar
el lugar en la casa
renovar, generar el espacio
sí
procrear
el apellido que pesa un poco
sobre la cabeza
y que no
so/ólo
se elige
puedo seguir así
levantando una ceja
y una mano
un zapato:
que todos piensen
que lo hago por vos
que lo hago
que no
casamiento instintivo
y nuestra pareja donde
dónde
el lugar que emplea nuestra familia
nuestro verdadero place
hogar
que place
our home:
nunca supe pensar en inglés
y nunca quise
pensar
un lugar que no nos plazca
a los dos
a las siete
es imposible
amor y amistad
no se llevan de la mano
ni sube ni baja ni llega
así como así
cuando estás pelada
y gorda
y flaca
y anoréxica
y cuando estás histérica
y amoréxica
y cuando estás casi lesbiana
cuando estás tan hermosa
que no puedo creer en lo que te convertiste
hermosa
mi amiga de siempre
mi compañera
cuando hay amor y no
cuando hay espacio para las dos
y cuando no
no
sé
quién de las dos
los dos
va a seguir viviendo
riendo
creciendo
juntos
un espacio en el que quepan
quepamos todos
(parece un manifiesto de verbos irregulares)
y es que sí – así nos sentimos
irregulares
tan intensamente
j u n t o s
que duele la separación
la distancia
la hegemonía
del verbo que rige nuestra
oración que quiere digerir nuestro verbo
ser o no ser
ésa es la cuestión
histórica
genética
ser o no ser nuestros padres
nuestros abuelos
nuestras mamás
nuestras amigas
las tías solteras y las viejas engañadas
ser la puta o la ama de casa
desesperada
ser sor juana o ser evita
o ser una mierda
porque la unicidad no se contempla en cada caso
en cada casa: ser
alguien distinto del que se quiere
y donde se quiere
dónde
olvidar
un verbo que siempre termina en infinitivo
¿será que yo
más vos
más ellas
más ustedes...?
(nunca termino en puntos suspensivos
es como no terminar
de cerrar
de pensar
nunca)
Ella llamaría casi muda: hombre, ¡pero hombre!, ¡para retenerlo, para traerlo de vuelta! Pero era para siempre, Virginia, escucha, para siempre y aunque Granja Quieta se marchite y nuevas tierras surjan indefinidamente, jamás el hombre retornará, Virginia, jamás, jamás, Virginia. Jamás. Clarice Lispector, La araña
domingo, marzo 29, 2009
martes, marzo 24, 2009
Este viernes Viajera visita librería Hernández

"La lectura es una iniciadora cuyas llaves mágicas nos abrenen el fondo de nosotros mismos la puerta de lugares a los que no habríamos sabido entrar" Marcel Proust
Siempre de Viaje y Viajera Editorial presentan


Viernes 27 de marzo, 19.30 h
Viajera Editorial en la librería Hernández
(Av. Corrientes 1436)
Te invitamos a escuchar los avances de los nuevos títulos y fragmentos de nuestros libros publicados, leídos por sus autores.
La pérdida o la perdida por Karina Macció
La cajita de Pandora por Virginia Janza
Estuche negro por Ricardo Czikk
Malapalabra por Cecilia Maugeri
Clin Caja por Anibal Ilguisonis
Literatura gourmet para disfrutar y acompañar con una copa de vino.
Viajera Editorial en la librería Hernández
(Av. Corrientes 1436)
Te invitamos a escuchar los avances de los nuevos títulos y fragmentos de nuestros libros publicados, leídos por sus autores.
La pérdida o la perdida por Karina Macció
La cajita de Pandora por Virginia Janza
Estuche negro por Ricardo Czikk
Malapalabra por Cecilia Maugeri
Clin Caja por Anibal Ilguisonis
Literatura gourmet para disfrutar y acompañar con una copa de vino.
http://www.viajeraeditorial.com.ar/
http://www.siempredeviaje.com.ar/
http://www.siempredeviajepoesia.blogspot.com/
http://www.letrascombinadasdiario.blogspot.com/
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lunes, diciembre 01, 2008
A Karina, a Jazmín, a Paula, a Cecilia.
Y a todas ustedes.
Sentir la falta
el hambre de amor
la distancia que existe entre los cuerpos
no somos andróginos
poseemos cada uno su propio límite
su propio universo autoabastecible
reconfortante
valoremos: no somos una mitad
un lenguado partido, una figura bajorrelieve
unidad bifronte
no:
tenemos que ser más ascetas, y menos epicureístas.
Hay una dieta para el amor
el romanticismo ambicionaba
creía que sí se podía
–lo sublime, lo inefable–
se podía alcanzar
pensaba que era un todo, la nada, el abismo, el universo entero
que si no te salía, tenías que pegarte un tiro en las sienes
en la boca
en las bolas
ingerir cianuro, morir lentamente echando espuma verde azulada
por la comisura
por los ojos
por las manos
y yo casi casi lo compro
ese libro
esa versión
esa historia de vida
aversión
comedia trágica
lista para consumir Susana Giménez
Andrea del Boca
el puto de Werther de Goethe
qué charada el amor
qué cosa insuficiente
te deja siempre con ganas:
–Más
–Dame un poquito
–Dame eso también
–Pero si eso te sobra
–No te cuesta nada
–Dame
–¡Dame!
–¡¡Dame!!
–No me llenás
–No me alcanza
–No, no estoy satisfecha
–Creo que ya no aguanto
–¡No te aguanto más!
–Este hueco, esta falta, esta sensación de vacío
–Lo mejor va a ser que cada uno siga por su lado
...................................
Y lo mejor es que, cuando pasa el tiempo, y el agua y la sangre y las historias fugaces, fútiles, el amor casual, se olvida: el verdadero: se idealiza: se vuelve a confiar, a apostar, se vuelve a creer en la charada, en lo hondo, en lo oscuro, en que muerte, amor y dolor, inerte, inherente, riman.
Y a todas ustedes.
Sentir la falta
el hambre de amor
la distancia que existe entre los cuerpos
no somos andróginos
poseemos cada uno su propio límite
su propio universo autoabastecible
reconfortante
valoremos: no somos una mitad
un lenguado partido, una figura bajorrelieve
unidad bifronte
no:
tenemos que ser más ascetas, y menos epicureístas.
Hay una dieta para el amor
el romanticismo ambicionaba
creía que sí se podía
–lo sublime, lo inefable–
se podía alcanzar
pensaba que era un todo, la nada, el abismo, el universo entero
que si no te salía, tenías que pegarte un tiro en las sienes
en la boca
en las bolas
ingerir cianuro, morir lentamente echando espuma verde azulada
por la comisura
por los ojos
por las manos
y yo casi casi lo compro
ese libro
esa versión
esa historia de vida
aversión
comedia trágica
lista para consumir Susana Giménez
Andrea del Boca
el puto de Werther de Goethe
qué charada el amor
qué cosa insuficiente
te deja siempre con ganas:
–Más
–Dame un poquito
–Dame eso también
–Pero si eso te sobra
–No te cuesta nada
–Dame
–¡Dame!
–¡¡Dame!!
–No me llenás
–No me alcanza
–No, no estoy satisfecha
–Creo que ya no aguanto
–¡No te aguanto más!
–Este hueco, esta falta, esta sensación de vacío
–Lo mejor va a ser que cada uno siga por su lado
...................................
Y lo mejor es que, cuando pasa el tiempo, y el agua y la sangre y las historias fugaces, fútiles, el amor casual, se olvida: el verdadero: se idealiza: se vuelve a confiar, a apostar, se vuelve a creer en la charada, en lo hondo, en lo oscuro, en que muerte, amor y dolor, inerte, inherente, riman.
miércoles, octubre 22, 2008
jueves, octubre 16, 2008
Escribir sobre el viaje
se parece a desnudarme
quitar palabras como vestiduras cargadas
(de terciopelo rojo y detalle de armiño,
invisible a la luz del sol)
palabras que se hicieron prendas
garantías, responsabilidades:
se parece a desnudarme
quitar palabras como vestiduras cargadas
(de terciopelo rojo y detalle de armiño,
invisible a la luz del sol)
palabras que se hicieron prendas
garantías, responsabilidades:
señas
cualidades que tomaron cuerpo
desde el barro, el amor fabricado
prenda mía
mi pasaje
Very Important
travesía infinita
y más allá:
el centro
mi centro, mi perno
que se hace corona y se clava
no sin antes doler
no sin antes abrir
el hueso
(partido)
insufrible peaje
el impuesto al trip
¿me sentís mar adentro?
océano oscuro, el fondo del mar
una aventura donde podríamos
terminar mar adentro
en la panza de una ballena móvil
fabricando balsas con palmeras
devorados por tiburones blancos
o en la laguna azul
¿te gustaría?
un viaje de película
de fórmula
el trazo profundo troquelado en el rostro
viaje pinocho
la aventura donde podríamos terminar devorados
en el fondo del mar
¿te gustaría?
ese toque imposible de estadística
sin embargo, plausible
que el avión se caiga
que el micro se estrelle
que te quedes dormido
a mitad de camino
cierres los ojos
pesados como prendas ilícitas
tu compromiso
nuestra
contraseña:
en la antigüedad existía una tablilla, una clave
que se partía y quedaba hasta la eternidad
como prueba factible de hospedaje
de confianza
transmitida de padres a hijos
guiño
coseguro entre huéspedes y anfitriones
cadena cruzada
eslabonada, el alma
de familias cruzadas
eslabonadas
por los siglos de los siglos
hasta el fin
del viaje
encontrar un lugar
en el fin
del viaje
que te acoja
cuando duermas.
miércoles, septiembre 24, 2008
Este viernes, en Letras combinadas...
los libros-objeto de Colección Valijita
y los pliegos de Poesía Portátil.
El viaje es la metáfora que nos permite convocar
las distintas expresiones artísticas.
La letras es el punto de encuentro,
de partida y llegada,
una especie de gran estación desde la que se abordan
-desbordan-
múltiples caminos.
y los pliegos de Poesía Portátil.
El viaje es la metáfora que nos permite convocar
las distintas expresiones artísticas.
La letras es el punto de encuentro,
de partida y llegada,
una especie de gran estación desde la que se abordan
-desbordan-
múltiples caminos.
Viajeros invitados
Letras:
Karina Macció
Virginia Janza
Cecilia Maugeri
Julieta Sverdlick
Revista El Jabalí
con Daniel Chirom
y Juan Pablo Bertazza,
Jimena Repetto,
Eugenia Rombolá,
Germán Weissi,
Noelia Rivero,
Vivian García Hermosi
Música:
Láudano
jueves, septiembre 11, 2008
sábado, agosto 02, 2008
Prometeo
El fuego prometido
sólo un hombre
debía traer
su costilla faltante
reclamando la perfecta
casi erecta
muñeca de cera
en el lado blando de la cama
solía esperar
masturbada
olvidado el cajón pequeñito
porque sino no sé
si te gusto
así
casi enteramente
yo.
Egos compartidos
que se entregan
una y otra vez
y no llego
por el miedo
parecería que sí
pero no
no puedo
perder el centro
arriesgarme a abrir.
Prometiste y dejaste
el eslabón suelto
que habría unido
la cadena
crecía ella
alejaba los mundos
no podía
esperar
en tu boca quedaba
casi nada.
Supe sober entrañas
restablecer mi cetro
(yo también podía ser desamparo)
tu virgen de plata
recarga y asfixia de noche:
Oh la eterna amenaza
ver prosperar los ritos sagrados
los cuerpos ennegrecidos
y un anillo de oro
enlazando en los dedos
la última súplica.
sólo un hombre
debía traer
su costilla faltante
reclamando la perfecta
casi erecta
muñeca de cera
en el lado blando de la cama
solía esperar
masturbada
olvidado el cajón pequeñito
porque sino no sé
si te gusto
así
casi enteramente
yo.
Egos compartidos
que se entregan
una y otra vez
y no llego
por el miedo
parecería que sí
pero no
no puedo
perder el centro
arriesgarme a abrir.
Prometiste y dejaste
el eslabón suelto
que habría unido
la cadena
crecía ella
alejaba los mundos
no podía
esperar
en tu boca quedaba
casi nada.
Supe sober entrañas
restablecer mi cetro
(yo también podía ser desamparo)
tu virgen de plata
recarga y asfixia de noche:
Oh la eterna amenaza
ver prosperar los ritos sagrados
los cuerpos ennegrecidos
y un anillo de oro
enlazando en los dedos
la última súplica.
jueves, julio 17, 2008
Fragmento
Yo quería decirte
(ya que tengo las palmas erguidas)
(y la piel con pelusa de conejo)
(la carnada en la boca)
que conocerte fue hermoso
pero el invierno puede conmigo
y mi salud es cada vez más frágil, aunque no parezca:
(padezca, perezca)
Así como suena, soy una chica broncoespasmos
(casi asma)
sometidos, arraigados, superados
(Hablar de amor es el secreto de los tiempos
la palabra que ensangra cicatrices
que se ensamblan
como abrazos deletreados mal)
(¿o se puede pedir la vuelta al mundo sin pagar un solo peso?)
(¿o se puede llegar y tomar una historia infinita sin tener un costo?)
(el amor crece en cualquier parte)
jueves, junio 19, 2008
Arts de amor
Creo en las bocas
en los caminos que se abren y siguen
se cruzan a lo Kiarostami
Creo en las bocas que se abren y se cruzan
en beso casual con convicción prematura, intuida
que se hace certeza en la constancia.
Adoro tu aliento a Listerine y el collage amorfo de tu cara cubista
Adoro las rabas y la cerveza brasileñas, la poesía concreta, las casas blancas y las tejas negras, las alfombras caras y los divanes tipo fifty.
Las mesas ratonas, los cuadros que se iluminan, las velas de colores, la comida china y el vino de veinticinco para arriba.
Me encanta ver películas con vos y abrir la boca y cruzar la mirada y armar un cuadro cubista con las manos y el cuerpo.
Me gustan los cuadros que se arman en el subte y la visión de la nuca de todos los tacheros que me llevan a vos.
Me gusto yo enamorada, la foto que me armo de mí haciendo el amor, una boca, un camino abierto y cruzado por otro.
en los caminos que se abren y siguen
se cruzan a lo Kiarostami
Creo en las bocas que se abren y se cruzan
en beso casual con convicción prematura, intuida
que se hace certeza en la constancia.
Adoro tu aliento a Listerine y el collage amorfo de tu cara cubista
Adoro las rabas y la cerveza brasileñas, la poesía concreta, las casas blancas y las tejas negras, las alfombras caras y los divanes tipo fifty.
Las mesas ratonas, los cuadros que se iluminan, las velas de colores, la comida china y el vino de veinticinco para arriba.
Me encanta ver películas con vos y abrir la boca y cruzar la mirada y armar un cuadro cubista con las manos y el cuerpo.
Me gustan los cuadros que se arman en el subte y la visión de la nuca de todos los tacheros que me llevan a vos.
Me gusto yo enamorada, la foto que me armo de mí haciendo el amor, una boca, un camino abierto y cruzado por otro.
lunes, mayo 26, 2008
Este viernes: Letras Combinadas 2da. edición
Letras Combinadas,
un evento de literatura con la participación especial de todas las artes.
Vienen a leer:
Amalia Sato
Susana Villalba
Blanca Lema
Mariana Yomal
Se presenta:
Se presenta:
El Interpretador
Revista literaria
Nos acompañan con su música:
Nos acompañan con su música:
Plástico Inevitable
Viernes 30 de Mayo, 19.30
en Bataclana Bar
Corrientes 3500 (y Sánchez de Bustamante)
¡Te esperamos!
Siempre de Viaje
Literatura en p r o g r e s o
miércoles, abril 09, 2008
Entrañada
Me gusta la entraña solita, a punto y con mucha sal. ¿Pero de dónde viene la entraña? ¿Qué parte de la vaca será? Pienso en la expresión que se usa para definir algo que sale de muy adentro: desde mis entrañas. ¿Escribo desde mis entrañas? ¿Hablo realmente desde ahí? Ese lugar al que llego cuando yo quiere estar sola con yo, y devorarse de a poquito, con mucha sal, lonjas finas que largan sangre, chorrean, escupen un verbo que generalmente no quiero oír. No puedo. Pero el alma sigue, el alma actúa, más allá de la carne, de la razón, que se vuelve perezosa y no quiere decir, no quiere escribir. El Verbo. Y Dios se me aparece inevitablemente: así, con mayúscula en la D, para que quede bien clarita mi Devoción, mi Salvación, mi entrega absoluta de la carne que todavía no tengo, la carne de mis entrañas a la que no llego, Cordera de dios, correa, que me ata las manos y enlaza sin fin, otra vez, la boca y los pies, unidos en dios, de a dos. ¿Y me crees cuando te digo que estamos sumergidos en la idea de algo más cotidianamente? Hacemos que no, el silbido, la mirada de costado, distraída la testa que se mueve en una pendular negativa. Obviamos la creencia, la odiamos, ¿quién la inventó? El excepticismo de la historia del lenguaje, inconscientes transformaciones y repeticiones que nos siguen como fantasmas, sin antes ni después. ¿Me crees si te digo que está todo metido en la cabeza? Un microchip que viene de la entraña más interna, más profunda de la vida: ser carne más allá del tiempo. Y la razón que busca el verbo todavía.
martes, marzo 25, 2008
¿Qué hacés este viernes?
El Viaje es la metáfora que nos permite convocar
las distintas expresiones artísticas.
La Letra es el punto de encuentro,
de partida y llegada,
una especie de gran estación
desde la que se abordan
-desbordan-
múltiples caminos.
Viajeros invitados:
Aníbal Ilguisonis
Karina Macció
Paula Oyarzábal
Julia Sarachu
Agustín Schmukler
Gabriela Tavolara
Juan Terranova
Música:
Cautiva
Video:
La Pérdida o La Perdida
Registro Audiovisual:
Martín Stefanelli
Viernes 28 de Marzo a las 19.30 hs.
en Bataclana Bar & Concert
Corrientes 3500
(y Sánchez de Bustamante)
Otra aventura Siempre de Viaje:
martes, enero 08, 2008
Un, dos, tres... ¿grabando?
El sábado salí en ADN cultura en una nota sobre las movidas poéticas actuales. Me viene bien porque dentro de muy poco me junto con mi coequiper, José Ianniello, a grabar los poemas que integrarán nuestro disco de poesía remixada. Para los que quieran chusmear la nota, está buena, yo quedé un poco aparata (errores de edición deben ser... jaja) pero tan pasional como siempre.
http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=975580
Ah, igual les aclaro que yo no soy insomne para nada, y que duermo ocho horas cada vez que puedo.
http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=975580
Ah, igual les aclaro que yo no soy insomne para nada, y que duermo ocho horas cada vez que puedo.
viernes, enero 04, 2008
Pensamiento lateral
Y qué es lo que sabemos en verdad si lo que procesamos es ínfimamente menor a lo que podríamos procesar si abriéramos las puertas al infinito. ¿Cuán lejos quiero llegar de la madriguera? Me subo al taxi que maneja un hombre sorprendentemente parecido a Ibarra: pienso en Cromagnón. ¿En verdad pensé eso o ahora que escribo pienso que lo pensé? Ibarra escucha una cumbia enfervorecida, con un son que me resulta familiar, pero que está tapado por gritos y aplausos como si hubiera sido grabado en un casamiento. Efectivamente, el disco pasa un track y otro track (ya va por el 34) y todos son muy breves y festivos. Pienso que quizás sea una de esas viejas bandas de chamamé remixadas, porque cantan canciones viejas que suenan bastante mal. Mientras sigo pensando, intento ignorar el tremendo sonido que cada vez me taladra más los oídos, el cuello, la cabeza... Pienso en registrar todo lo que estoy registrando en este momento (en ese momento, aquel, que ahora recuerdo y veo con exactitud: me veo). El verde del semáforo, Ibarra que echa (¿me?) un breve vistazo por el retrovisor y arranca, su mano en la palanca de cambios y el auto de al lado avanzando en simultáneo. El último ángulo izquierdo de mi ojo izquierdo (un auto deteniéndose en la esquina que corta la avenida que transitamos) y el último ángulo derecho de mi ojo derecho (una mujer que apenas llega corriendo al cordón en el instante en que todo se pone en movimiento, en que todo cambia, se altera, ocupa su lugar). De seguro, es imposible. Soy apenas un ojo que mira, un ojo que gira, en este molecular mundo vacío, mundo de ojos moléculas que quisiera detener, fotografiar, congelar en mi mente sin haber reconstruido, hologramado, creado dentro de mí por un cerebro que deconstruye y amalgama ideas pixeleadas, pinceladas de mi ser. ¿Y si fuera cierto lo de la física cuántica? El misterio se despeja, desde el fondo de los ecos, el son pegadizo, los aplausos, llego a entender, por fin, algo, es: "La nueva luna". El resplandor ilumina mi corteza y sonrío, pienso que de verdad puedo hacerlo, voy a callar este horrible sonido... ¡ahora! Y entonces, el hombre cuya cara me resulta conocida, (demasiado vista ha sido esa cara), con un milagroso operar de su muñeca, sin hacer ni tan siquiera click, altera los circuitos que me habían alterado tanto durante todo el viaje y, en lugar de ese espantoso sonido, sólo queda un maravilloso, mullido colchón de jazz que facilita mi libre pensar. Sonrío, dándole crédito a la física, dándole crédito al misticismo, a Jazmín, a Karina, a Clarice Lispector y siento que en un lugar de mi cerebro se ha llenado un casillero (como una celdilla de una panal de miel, diría ella). Al pasar, compruebo el reloj que marca casi doce pesos y pienso que, en vez de estar tan distraída, debería haberme concentrado en que ese viaje (este, aquel) no me saliera tan caro.
miércoles, noviembre 21, 2007
Me subo a uno de los dos radiotaxis que llamamos con mis amigas. "Yo me llevo la mejor", dice ostentosamente el señor que manejaba, al instante de haberme subido y sin motivo aparente. Yo me rio, porque en verdad le doy la razón, pero no digo nada. Luego de indicarle mi destino, el hombre señala lo cerca que vivo de una heladería a la que él justo pensaba dirigirse. Pienso en su mujer cuando remarco: "Sí, yo también tenía ganas de tomar helado, pero no hay que darse el gusto todos los días". Y me siento bien, afianzando mi rol de brujilda. "Es que comí una pizza con los muchachos..." "Y necesitaba algo para bajarla", completo yo, y bue, le festejo. A fin de cuentas, su colesterol no es asunto mío. Mientras él sigue hablándome y haciéndome chistes todo el viaje, feliz de que una mujer (madre, esposa, hija o pasajera) haya aprobado su insalubre helado, yo pienso en las pequeñas peculiaridades que engloban a su género. "Hoy está llena de gente la calle, ¡no sabés cómo está el centro! Llena de extranjeros... no entiendo nada, hablan en quechua". ¿En quechua? Qué interesante, lo mismo debían pensar los primeros extranjeros que llegaron a América de nuestros antepasados (aunque ellos estaban en lo correcto). Y yo, que vengo de tener una discusión sobre el "choque de culturas", sobre la incidencia que podemos tener cada uno de nosotros en el "avance del progreso" o en el "retroceso de la civilización", me quedo pensando. "Sabés, piba, tengo ganas de hacer un cursito de esos de inglés, ¿viste? Para aprender lo básico, porque ellos llegan acá y no te hablan nada." Pienso en el esperanto, en una lengua universal, pienso lo que debe sentir este taxista al perder trabajo y sociabilidad por la falta de comunicación. "Mi cuñada siempre me dice que ella me va llevar a hacer un curso." Después de pensar un rato, y de oponer un par de obstáculos, me dejo convencer, y le digo que sí, que después de tomar el helado, piense seriamente en aprender inglés que le va a ser de mucha ayuda.
martes, noviembre 20, 2007
De muerte y de lágrimas
Ayer vino Ramón con su hijo pequeño que tiene esa edad crítica en la que no se es ni chico ni adolescente. El niño parecía preocupado por algo y se paseaba por la casa como quien no aguanta las penas. Mientras Ramón le ponía enduido a una de las claraboyas de la entrada, prácticamente lo choqué en la cocina y le pregunté divertida: "¿Qué buscás?" Me respondió bastante avergonzado (y con voz de hombre) que no buscaba nada, y siguió su calvario hacia el otro lado de la casa. A la hora del almuerzo, me senté a comer frente a la computadora, con la bandeja en mi falda y, entre bocado y bocado, aburrida porque la computadora sin manos que la manejen no es muy compañera, escuchaba fragmentos de la conversación que padre e hijo tenían cerca mío. Oía sin mucho interés, con la mente ocupada en otra cosa, hasta que una frase de Ramón me retuvo: "No te preocupes, hijo, que en la vida todo tiene solución, menos la muerte". Mi mamá solía decirme lo mismo; pero luego ella había muerto, y a mí todavía me costaba encontrarle solución a las cosas más banales. Quedé un segundo hechizada, cavando esas capas de la memoria tan peligrosas de remover.
A la noche, estaba leyendo las crónicas de Clarice Lispector y encontré, casi textual, otra frase que solía decirme mi mamá: "con esa sensibilidad vas a llorar lágrimas de sangre". Pensé en cuánto le hubiera gustado a mamá leer a Clarice, cuánto la hubiera cambiado, profundamente. Y también pensé que, por mi parte, estaba bien haber llorado tanto por ella, y seguir llorándola, ya que había sido mamá quien me había vaticinado las incontenibles bermejas lágrimas. Y ese pensamiento me emocionó, cavando capas del corazón que hacía tiempo no removía.
A la noche, estaba leyendo las crónicas de Clarice Lispector y encontré, casi textual, otra frase que solía decirme mi mamá: "con esa sensibilidad vas a llorar lágrimas de sangre". Pensé en cuánto le hubiera gustado a mamá leer a Clarice, cuánto la hubiera cambiado, profundamente. Y también pensé que, por mi parte, estaba bien haber llorado tanto por ella, y seguir llorándola, ya que había sido mamá quien me había vaticinado las incontenibles bermejas lágrimas. Y ese pensamiento me emocionó, cavando capas del corazón que hacía tiempo no removía.
jueves, noviembre 01, 2007
Jumping
Siempre quise hacer bungee jumping, se me dio la oportunidad en Costa Rica, pero nadie me apoyó y era muy caro. Así que, cuando llegué a Montezuma y nos hicimos amigas de unos ticos (costarricenses que comparten aptitudes y habilidades con los micos), que prometieron llevarnos a los lugares más inexplorados, no dudé en seguirlos. Luego de atravesar selvas y colgarnos de lianas (tarzanas de ciudad apasionadas) arribamos a una pequeña laguna que terminaba en una altísima cascada de rocas resbalosas, absolutamente tentadoras. Estuvimos largo rato pensando, acercándonos al borde y echándonos para atrás. La verdad que daba mucho miedo y, pese a mi ancestral línea directa medio suicida (mi papá, en sus tiempos mozos, había sido paracaidista), dudaba. Eran casi veinte metros de caída libre y lo peor era que había que preocuparse por saltar bien lejos de las resbaladizas rocas, es decir a lo ancho del vacío (nunca me llevé bien con esas funciones raras de las calculadoras: seno, coseno, tangente). ―En esos momentos, pensaba más en la anécdota de mi mamá sobre el chico que cayó en el pequeño barranco pegado a Playa de los Ingleses (como solían llamarla), que en la velocidad a la que podía caer, y por ende, golpear el agua desde veinte larguísimos metros―.
Luego de mi condición baladí ("si uno de ustedes se tira, y vive, yo me tiro"), saltamos sucesivamente el tico, una amiga que casi se rompe el cuello y yo. La caída fue eterna. Recuerdo que los primeros segundos apenas alcanzaba a pensar en lo lejos que finalmente había podido saltar sin tomar envión (a lo ancho, aclaro de nuevo). Cuando la caída fue perpendicular al piso, se me hizo imposible contraer el cuerpo, prepararlo para el impacto. Y así caí, como me enseñó mi papá, con las piernas a noventa grados y la cabeza pegada al pecho: así caí, como un buen paracaidistas, pero en el agua. El impacto me dejó atontada. La sumersión fue eterna. Recuerdo que miraba hacia la superficie y sólo veía alejarse el sol. Traté de bracear, porque no sentía las piernas. Y cavé con mis manos el agua. Hacia arriba. Para salir. Respiré y grité que no podía moverme (flotar sin patalear era una novedad). Alguien se acercó y mi amiga me palpó las piernas. Un dolor sordo (sórdido), constante, posesivo me llenaba; aún había más: y lloraba, y reía, y gritaba. Ramitas de las profundidades me habían rasguñado un poco la piel, pero lo peor fueron las piernas: parecía violada. Un enorme y negro moretón me invadía la parte trasera de los muslos. Traté de erguirme fuera del agua, me temblaban todos los huesos. El pensamiento se detuvo un instante: y lloré, y reí, y grité. "¡Estoy viva!"
(Todavía me esperaba la subida.)
Luego de mi condición baladí ("si uno de ustedes se tira, y vive, yo me tiro"), saltamos sucesivamente el tico, una amiga que casi se rompe el cuello y yo. La caída fue eterna. Recuerdo que los primeros segundos apenas alcanzaba a pensar en lo lejos que finalmente había podido saltar sin tomar envión (a lo ancho, aclaro de nuevo). Cuando la caída fue perpendicular al piso, se me hizo imposible contraer el cuerpo, prepararlo para el impacto. Y así caí, como me enseñó mi papá, con las piernas a noventa grados y la cabeza pegada al pecho: así caí, como un buen paracaidistas, pero en el agua. El impacto me dejó atontada. La sumersión fue eterna. Recuerdo que miraba hacia la superficie y sólo veía alejarse el sol. Traté de bracear, porque no sentía las piernas. Y cavé con mis manos el agua. Hacia arriba. Para salir. Respiré y grité que no podía moverme (flotar sin patalear era una novedad). Alguien se acercó y mi amiga me palpó las piernas. Un dolor sordo (sórdido), constante, posesivo me llenaba; aún había más: y lloraba, y reía, y gritaba. Ramitas de las profundidades me habían rasguñado un poco la piel, pero lo peor fueron las piernas: parecía violada. Un enorme y negro moretón me invadía la parte trasera de los muslos. Traté de erguirme fuera del agua, me temblaban todos los huesos. El pensamiento se detuvo un instante: y lloré, y reí, y grité. "¡Estoy viva!"
(Todavía me esperaba la subida.)
martes, octubre 30, 2007
Escondida entre tuercas de sonido: brrrrrrr, brrrrrrrrr:
el taladro traspasando capas y capas de cemento.
Bbbbbbrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr:::
ermitaños de overol y casco amarillo:::::::
¡¡¡BBBBBBBBBBBBBRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!!
¡¿Es que el silencio no tiene ningún aliado?!
(Yo no sabía de las tardes que guardaba)
(Yo no entendía que en la city era una bucólica bitácora
que amansaba lobos que perseguían ovejas descarriadas)
(Yo no quería ser pastorcita naif con vestido Sarah Kane
y un triple suicidio a cuestas)
*****
Aunque me gusta,
de vez en cuando,
hacer un pic-nic en Puerto Madero
y respirar el aire que contaminan las cotorras
(oh, las cotorras)
contar sólo los mosquitos que nos pican,
indiferentes,
cerca de las axilas.
*****
Bucólicos somos:
pastorcitos descarriados que se cuelan,
inconscientes,
en una ciudad que no cesa, no deja
de existir
tan abierta, tan ruidosa
que a veces dan ganas de ser
cotorra invisible
en Puerto Madero.
el taladro traspasando capas y capas de cemento.
Bbbbbbrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr:::
ermitaños de overol y casco amarillo:::::::
¡¡¡BBBBBBBBBBBBBRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!!
¡¿Es que el silencio no tiene ningún aliado?!
(Yo no sabía de las tardes que guardaba)
(Yo no entendía que en la city era una bucólica bitácora
que amansaba lobos que perseguían ovejas descarriadas)
(Yo no quería ser pastorcita naif con vestido Sarah Kane
y un triple suicidio a cuestas)
*****
Aunque me gusta,
de vez en cuando,
hacer un pic-nic en Puerto Madero
y respirar el aire que contaminan las cotorras
(oh, las cotorras)
contar sólo los mosquitos que nos pican,
indiferentes,
cerca de las axilas.
*****
Bucólicos somos:
pastorcitos descarriados que se cuelan,
inconscientes,
en una ciudad que no cesa, no deja
de existir
tan abierta, tan ruidosa
que a veces dan ganas de ser
cotorra invisible
en Puerto Madero.
lunes, octubre 29, 2007
(contaba las esquinas de los cuartos)
(los ángulos de las habitaciones)
(con la boca, apretando las mandíbulas de dos en dos)
soñaba con diálogos imposible
pero solía decir las cosas más tontas
el pensamiento se volvía imagen
ahí donde las palabras hacían silencio
se derretían
jugando a ser, de verdad, transferibles
uno, dos uno, dos uno, dos
(ahora repasaba con los pies)
(en este acto obsesivo, se encontraba)
(¿tenía algún sentido?)
el lenguaje cumplía su función reveladora
sólo códigos que sirven para anunciar
develar(se)
saldar la deuda y volver al arte burgués
resbalarse
uno, dos uno, dos uno, dos
(no tengo que preocuparme por hablar)
(no tengo que
preocuparme)
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