jueves, julio 17, 2008

Fragmento


Yo quería decirte
(ya que tengo las palmas erguidas)
(y la piel con pelusa de conejo)
(la carnada en la boca)
que conocerte fue hermoso
pero el invierno puede conmigo
y mi salud es cada vez más frágil, aunque no parezca:
(padezca, perezca)
Así como suena, soy una chica broncoespasmos
(casi asma)
sometidos, arraigados, superados

(Hablar de amor es el secreto de los tiempos
la palabra que ensangra cicatrices
que se ensamblan
como abrazos deletreados mal)

(¿o se puede pedir la vuelta al mundo sin pagar un solo peso?)
(¿o se puede llegar y tomar una historia infinita sin tener un costo?)


(el amor crece en cualquier parte)

jueves, junio 19, 2008

Arts de amor

Creo en las bocas
en los caminos que se abren y siguen
se cruzan a lo Kiarostami
Creo en las bocas que se abren y se cruzan
en beso casual con convicción prematura, intuida
que se hace certeza en la constancia.
Adoro tu aliento a Listerine y el collage amorfo de tu cara cubista
Adoro las rabas y la cerveza brasileñas, la poesía concreta, las casas blancas y las tejas negras, las alfombras caras y los divanes tipo fifty.
Las mesas ratonas, los cuadros que se iluminan, las velas de colores, la comida china y el vino de veinticinco para arriba.
Me encanta ver películas con vos y abrir la boca y cruzar la mirada y armar un cuadro cubista con las manos y el cuerpo.
Me gustan los cuadros que se arman en el subte y la visión de la nuca de todos los tacheros que me llevan a vos.
Me gusto yo enamorada, la foto que me armo de mí haciendo el amor, una boca, un camino abierto y cruzado por otro.

lunes, mayo 26, 2008

Este viernes: Letras Combinadas 2da. edición



Siempre de Viaje presenta:
Letras Combinadas,
un evento de literatura con la participación especial de todas las artes.
Vienen a leer:
Amalia Sato
Susana Villalba
Blanca Lema
Mariana Yomal
Se presenta:
El Interpretador
Revista literaria
Nos acompañan con su música:
Plástico Inevitable
Viernes 30 de Mayo, 19.30
en Bataclana Bar
Corrientes 3500 (y Sánchez de Bustamante)
¡Te esperamos!
Siempre de Viaje
Literatura en p r o g r e s o

miércoles, abril 09, 2008

Entrañada

Me gusta la entraña solita, a punto y con mucha sal. ¿Pero de dónde viene la entraña? ¿Qué parte de la vaca será? Pienso en la expresión que se usa para definir algo que sale de muy adentro: desde mis entrañas. ¿Escribo desde mis entrañas? ¿Hablo realmente desde ahí? Ese lugar al que llego cuando yo quiere estar sola con yo, y devorarse de a poquito, con mucha sal, lonjas finas que largan sangre, chorrean, escupen un verbo que generalmente no quiero oír. No puedo. Pero el alma sigue, el alma actúa, más allá de la carne, de la razón, que se vuelve perezosa y no quiere decir, no quiere escribir. El Verbo. Y Dios se me aparece inevitablemente: así, con mayúscula en la D, para que quede bien clarita mi Devoción, mi Salvación, mi entrega absoluta de la carne que todavía no tengo, la carne de mis entrañas a la que no llego, Cordera de dios, correa, que me ata las manos y enlaza sin fin, otra vez, la boca y los pies, unidos en dios, de a dos. ¿Y me crees cuando te digo que estamos sumergidos en la idea de algo más cotidianamente? Hacemos que no, el silbido, la mirada de costado, distraída la testa que se mueve en una pendular negativa. Obviamos la creencia, la odiamos, ¿quién la inventó? El excepticismo de la historia del lenguaje, inconscientes transformaciones y repeticiones que nos siguen como fantasmas, sin antes ni después. ¿Me crees si te digo que está todo metido en la cabeza? Un microchip que viene de la entraña más interna, más profunda de la vida: ser carne más allá del tiempo. Y la razón que busca el verbo todavía.

martes, marzo 25, 2008

¿Qué hacés este viernes?

LC +++ Poesía +Música+Video+Teatro
El Viaje es la metáfora que nos permite convocar
las distintas expresiones artísticas.
La Letra es el punto de encuentro,
de partida y llegada,
una especie de gran estación
desde la que se abordan
-desbordan-
múltiples caminos.
Viajeros invitados:
Aníbal Ilguisonis
Karina Macció
Paula Oyarzábal
Julia Sarachu
Agustín Schmukler
Gabriela Tavolara
Juan Terranova
Música:
Cautiva
Video:
La Pérdida o La Perdida
Registro Audiovisual:
Martín Stefanelli
Viernes 28 de Marzo a las 19.30 hs.
en Bataclana Bar & Concert
Corrientes 3500
(y Sánchez de Bustamante)
Otra aventura Siempre de Viaje:

martes, enero 08, 2008

Un, dos, tres... ¿grabando?

El sábado salí en ADN cultura en una nota sobre las movidas poéticas actuales. Me viene bien porque dentro de muy poco me junto con mi coequiper, José Ianniello, a grabar los poemas que integrarán nuestro disco de poesía remixada. Para los que quieran chusmear la nota, está buena, yo quedé un poco aparata (errores de edición deben ser... jaja) pero tan pasional como siempre.
http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=975580
Ah, igual les aclaro que yo no soy insomne para nada, y que duermo ocho horas cada vez que puedo.

viernes, enero 04, 2008

Pensamiento lateral

Y qué es lo que sabemos en verdad si lo que procesamos es ínfimamente menor a lo que podríamos procesar si abriéramos las puertas al infinito. ¿Cuán lejos quiero llegar de la madriguera? Me subo al taxi que maneja un hombre sorprendentemente parecido a Ibarra: pienso en Cromagnón. ¿En verdad pensé eso o ahora que escribo pienso que lo pensé? Ibarra escucha una cumbia enfervorecida, con un son que me resulta familiar, pero que está tapado por gritos y aplausos como si hubiera sido grabado en un casamiento. Efectivamente, el disco pasa un track y otro track (ya va por el 34) y todos son muy breves y festivos. Pienso que quizás sea una de esas viejas bandas de chamamé remixadas, porque cantan canciones viejas que suenan bastante mal. Mientras sigo pensando, intento ignorar el tremendo sonido que cada vez me taladra más los oídos, el cuello, la cabeza... Pienso en registrar todo lo que estoy registrando en este momento (en ese momento, aquel, que ahora recuerdo y veo con exactitud: me veo). El verde del semáforo, Ibarra que echa (¿me?) un breve vistazo por el retrovisor y arranca, su mano en la palanca de cambios y el auto de al lado avanzando en simultáneo. El último ángulo izquierdo de mi ojo izquierdo (un auto deteniéndose en la esquina que corta la avenida que transitamos) y el último ángulo derecho de mi ojo derecho (una mujer que apenas llega corriendo al cordón en el instante en que todo se pone en movimiento, en que todo cambia, se altera, ocupa su lugar). De seguro, es imposible. Soy apenas un ojo que mira, un ojo que gira, en este molecular mundo vacío, mundo de ojos moléculas que quisiera detener, fotografiar, congelar en mi mente sin haber reconstruido, hologramado, creado dentro de mí por un cerebro que deconstruye y amalgama ideas pixeleadas, pinceladas de mi ser. ¿Y si fuera cierto lo de la física cuántica? El misterio se despeja, desde el fondo de los ecos, el son pegadizo, los aplausos, llego a entender, por fin, algo, es: "La nueva luna". El resplandor ilumina mi corteza y sonrío, pienso que de verdad puedo hacerlo, voy a callar este horrible sonido... ¡ahora! Y entonces, el hombre cuya cara me resulta conocida, (demasiado vista ha sido esa cara), con un milagroso operar de su muñeca, sin hacer ni tan siquiera click, altera los circuitos que me habían alterado tanto durante todo el viaje y, en lugar de ese espantoso sonido, sólo queda un maravilloso, mullido colchón de jazz que facilita mi libre pensar. Sonrío, dándole crédito a la física, dándole crédito al misticismo, a Jazmín, a Karina, a Clarice Lispector y siento que en un lugar de mi cerebro se ha llenado un casillero (como una celdilla de una panal de miel, diría ella). Al pasar, compruebo el reloj que marca casi doce pesos y pienso que, en vez de estar tan distraída, debería haberme concentrado en que ese viaje (este, aquel) no me saliera tan caro.

miércoles, noviembre 21, 2007


Me subo a uno de los dos radiotaxis que llamamos con mis amigas. "Yo me llevo la mejor", dice ostentosamente el señor que manejaba, al instante de haberme subido y sin motivo aparente. Yo me rio, porque en verdad le doy la razón, pero no digo nada. Luego de indicarle mi destino, el hombre señala lo cerca que vivo de una heladería a la que él justo pensaba dirigirse. Pienso en su mujer cuando remarco: "Sí, yo también tenía ganas de tomar helado, pero no hay que darse el gusto todos los días". Y me siento bien, afianzando mi rol de brujilda. "Es que comí una pizza con los muchachos..." "Y necesitaba algo para bajarla", completo yo, y bue, le festejo. A fin de cuentas, su colesterol no es asunto mío. Mientras él sigue hablándome y haciéndome chistes todo el viaje, feliz de que una mujer (madre, esposa, hija o pasajera) haya aprobado su insalubre helado, yo pienso en las pequeñas peculiaridades que engloban a su género. "Hoy está llena de gente la calle, ¡no sabés cómo está el centro! Llena de extranjeros... no entiendo nada, hablan en quechua". ¿En quechua? Qué interesante, lo mismo debían pensar los primeros extranjeros que llegaron a América de nuestros antepasados (aunque ellos estaban en lo correcto). Y yo, que vengo de tener una discusión sobre el "choque de culturas", sobre la incidencia que podemos tener cada uno de nosotros en el "avance del progreso" o en el "retroceso de la civilización", me quedo pensando. "Sabés, piba, tengo ganas de hacer un cursito de esos de inglés, ¿viste? Para aprender lo básico, porque ellos llegan acá y no te hablan nada." Pienso en el esperanto, en una lengua universal, pienso lo que debe sentir este taxista al perder trabajo y sociabilidad por la falta de comunicación. "Mi cuñada siempre me dice que ella me va llevar a hacer un curso." Después de pensar un rato, y de oponer un par de obstáculos, me dejo convencer, y le digo que sí, que después de tomar el helado, piense seriamente en aprender inglés que le va a ser de mucha ayuda.

martes, noviembre 20, 2007

De muerte y de lágrimas

Ayer vino Ramón con su hijo pequeño que tiene esa edad crítica en la que no se es ni chico ni adolescente. El niño parecía preocupado por algo y se paseaba por la casa como quien no aguanta las penas. Mientras Ramón le ponía enduido a una de las claraboyas de la entrada, prácticamente lo choqué en la cocina y le pregunté divertida: "¿Qué buscás?" Me respondió bastante avergonzado (y con voz de hombre) que no buscaba nada, y siguió su calvario hacia el otro lado de la casa. A la hora del almuerzo, me senté a comer frente a la computadora, con la bandeja en mi falda y, entre bocado y bocado, aburrida porque la computadora sin manos que la manejen no es muy compañera, escuchaba fragmentos de la conversación que padre e hijo tenían cerca mío. Oía sin mucho interés, con la mente ocupada en otra cosa, hasta que una frase de Ramón me retuvo: "No te preocupes, hijo, que en la vida todo tiene solución, menos la muerte". Mi mamá solía decirme lo mismo; pero luego ella había muerto, y a mí todavía me costaba encontrarle solución a las cosas más banales. Quedé un segundo hechizada, cavando esas capas de la memoria tan peligrosas de remover.
A la noche, estaba leyendo las crónicas de Clarice Lispector y encontré, casi textual, otra frase que solía decirme mi mamá: "con esa sensibilidad vas a llorar lágrimas de sangre". Pensé en cuánto le hubiera gustado a mamá leer a Clarice, cuánto la hubiera cambiado, profundamente. Y también pensé que, por mi parte, estaba bien haber llorado tanto por ella, y seguir llorándola, ya que había sido mamá quien me había vaticinado las incontenibles bermejas lágrimas. Y ese pensamiento me emocionó, cavando capas del corazón que hacía tiempo no removía.

jueves, noviembre 01, 2007

Jumping

Siempre quise hacer bungee jumping, se me dio la oportunidad en Costa Rica, pero nadie me apoyó y era muy caro. Así que, cuando llegué a Montezuma y nos hicimos amigas de unos ticos (costarricenses que comparten aptitudes y habilidades con los micos), que prometieron llevarnos a los lugares más inexplorados, no dudé en seguirlos. Luego de atravesar selvas y colgarnos de lianas (tarzanas de ciudad apasionadas) arribamos a una pequeña laguna que terminaba en una altísima cascada de rocas resbalosas, absolutamente tentadoras. Estuvimos largo rato pensando, acercándonos al borde y echándonos para atrás. La verdad que daba mucho miedo y, pese a mi ancestral línea directa medio suicida (mi papá, en sus tiempos mozos, había sido paracaidista), dudaba. Eran casi veinte metros de caída libre y lo peor era que había que preocuparse por saltar bien lejos de las resbaladizas rocas, es decir a lo ancho del vacío (nunca me llevé bien con esas funciones raras de las calculadoras: seno, coseno, tangente). ―En esos momentos, pensaba más en la anécdota de mi mamá sobre el chico que cayó en el pequeño barranco pegado a Playa de los Ingleses (como solían llamarla), que en la velocidad a la que podía caer, y por ende, golpear el agua desde veinte larguísimos metros―.
Luego de mi condición baladí ("si uno de ustedes se tira, y vive, yo me tiro"), saltamos sucesivamente el tico, una amiga que casi se rompe el cuello y yo. La caída fue eterna. Recuerdo que los primeros segundos apenas alcanzaba a pensar en lo lejos que finalmente había podido saltar sin tomar envión (a lo ancho, aclaro de nuevo). Cuando la caída fue perpendicular al piso, se me hizo imposible contraer el cuerpo, prepararlo para el impacto. Y así caí, como me enseñó mi papá, con las piernas a noventa grados y la cabeza pegada al pecho: así caí, como un buen paracaidistas, pero en el agua. El impacto me dejó atontada. La sumersión fue eterna. Recuerdo que miraba hacia la superficie y sólo veía alejarse el sol. Traté de bracear, porque no sentía las piernas. Y cavé con mis manos el agua. Hacia arriba. Para salir. Respiré y grité que no podía moverme (flotar sin patalear era una novedad). Alguien se acercó y mi amiga me palpó las piernas. Un dolor sordo (sórdido), constante, posesivo me llenaba; aún había más: y lloraba, y reía, y gritaba. Ramitas de las profundidades me habían rasguñado un poco la piel, pero lo peor fueron las piernas: parecía violada. Un enorme y negro moretón me invadía la parte trasera de los muslos. Traté de erguirme fuera del agua, me temblaban todos los huesos. El pensamiento se detuvo un instante: y lloré, y reí, y grité. "¡Estoy viva!"
(Todavía me esperaba la subida.)

martes, octubre 30, 2007

Escondida entre tuercas de sonido: brrrrrrr, brrrrrrrrr:
el taladro traspasando capas y capas de cemento.
Bbbbbbrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr:::
ermitaños de overol y casco amarillo:::::::
¡¡¡BBBBBBBBBBBBBRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!!

¡¿Es que el silencio no tiene ningún aliado?!

(Yo no sabía de las tardes que guardaba)
(Yo no entendía que en la city era una bucólica bitácora
que amansaba lobos que perseguían ovejas descarriadas)
(Yo no quería ser pastorcita naif con vestido Sarah Kane
y un triple suicidio a cuestas)

*****
Aunque me gusta,
de vez en cuando,
hacer un pic-nic en Puerto Madero
y respirar el aire que contaminan las cotorras
(oh, las cotorras)
contar sólo los mosquitos que nos pican,
indiferentes,
cerca de las axilas.

*****
Bucólicos somos:
pastorcitos descarriados que se cuelan,
inconscientes,
en una ciudad que no cesa, no deja
de existir
tan abierta, tan ruidosa
que a veces dan ganas de ser
cotorra invisible
en Puerto Madero.

lunes, octubre 29, 2007

uno, dos uno, dos uno, dos
(contaba las esquinas de los cuartos)
(los ángulos de las habitaciones)
(con la boca, apretando las mandíbulas de dos en dos)
soñaba con diálogos imposible
pero solía decir las cosas más tontas
el pensamiento se volvía imagen
ahí donde las palabras hacían silencio
se derretían
jugando a ser, de verdad, transferibles
uno, dos uno, dos uno, dos
(ahora repasaba con los pies)
(en este acto obsesivo, se encontraba)
(¿tenía algún sentido?)
el lenguaje cumplía su función reveladora
sólo códigos que sirven para anunciar
develar(se)
saldar la deuda y volver al arte burgués
resbalarse
uno, dos uno, dos uno, dos
(no tengo que preocuparme por hablar)
(no tengo que
preocuparme)

miércoles, septiembre 19, 2007


Las preguntas me rodean

me encierran en un caligrama

figurata

que no sé

resolver

y cada vez que miro a otro lado

pienso

en la deslumbrante sensación de saber

¿pienso?

una sensación que no dejo ser

me atraviesa

una sensación que tengo

detengo

ostento el arito en la panza

una panza chata que hoy no quiero mostrar

no quiero expandir
expande

y las preguntas

los noes

las preguntas

y el eterno

infecundo

no sé

...

cada vez que empiezo

cada vez que me acerco

rehuyo

animalito que escapa acorralado

de sí

...

Las preguntas arman un cerco

alrededor de mi cama

van cayendo desde el techo

figuritas de un tetris que nunca aprendí

combinaciones de palabras

incorregiblemente ambiciosas

derrochables

forman

mi cortina-baldaquín

alrededor de mi cama.

miércoles, agosto 29, 2007

jueves, agosto 09, 2007

lunes, julio 30, 2007

¿Y si sólo se tratara de todo esto?
entregarse a la vida
desnuda
sacarse lo que sobra de piel
abrir grandes las manos
y dar
ser parte de algo más importante
más emotivo
formar parte
crecer en perpendicular
disminuir
lo que siempre supimos que se acababa
cortar por lo sano
desde lo sano
cortar.

jueves, junio 28, 2007


Hay un sentimiento

(mudo

hueco

intransigente)

que me llena de asco y de pudor


¿se tratará de ignorancia?

miércoles, junio 06, 2007

¿Y si sólo supiéramos de palabras?
de nombres que dicen
y no
no dicen
nada
pueden recordar
pero no
sensaciones únicas
solo existen en los labios

miércoles, enero 31, 2007

Necesito suspenderme
(fojas cero)
volver a ser
hoja en blanco
desplegar mi nombre
virginal
resucitar cada sueño
releer Mujercitas
y cantar en la ducha
y hamacarme en la plaza
y ver un bambi en cada perro-rata
sintiendo
que todavía me espera
al final
-siempre lo supe-
nuestra casita blanca.
Necesito desear:
transformar la palabra
en ese mismo instante
actuar en el habla
que cada día inventemos un juego
y corramos
alargando bien las piernas
(siempre leyendo)
bailemos
(siempre contando)
callemos
que tengamos ganas de entender
tolerar diferencias
la primera escuela yin-yang:
que cada mitad se encuentre
que cada opuesto se una
aprenda a equilibrar
los rayos existen en el arco iris:
y se juntan
y se funden
uno a uno se va
desaparece y entrega
su don
para ser luz blanca
tesoro inhallable
forma parte
desvanece creciendo
vestida de blanco
comunión.

martes, diciembre 12, 2006

Sugiero mantener la boca cerrada
apretar fuerte los labios
y no permitir la huida
de letras que se espanten
por estar
en candombe interno
evitando el oxígeno fresco
leña seca para encender
la caverna querida de todos los fuegos
no
no
no
daña el crepitar
cambia
rellena o encuentra
la ausencia de todos los ritmos
represión total.
Sugiero mantener
la piel bien expuesta
-a su pesar-
porque cuanto más carne
más roja
más suelta
-a su pesar-
supera así los incendios
sobrevive al granizo
abierto pozo sin sangre
imparchable tajo que por fuente
(siempre danzante)
nunca duerme
nunca espera
guardarse los bichos
y se pudre por falta de frío
a la vista de todos
se transforma
en algo nuevo
no humano
escapa la luz por cada agujerito cavado
oscurece
los ojos se perforan de a poco
y en la mirada crecen jazmines blancos como canas
(todavía es capaz de dar vida)
(todavía es
flujo malteado
cuerpo de cactus reversible)